domingo, 12 de abril de 2009



La única forma de olvidarlo, es probar otro cuerpo,
otra boca, otro sentimiento, otra persona.
Debes olvidar el brillo de sus ojos, el perfume de su cuello,
la suavidad de su cabello,
la carnosidad de sus labios, la textura de sus manos, la delicadeza de sus besos,
la suavidad de sus masajes y la alegría de su sonrisa.


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